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Sarcoide equino

Sarcoide equino

Los problemas de la piel en el caballo son muy comunes, pero la mayoría son bultos y bultos inofensivos. Raramente los problemas de la piel requieren una investigación agresiva como la biopsia, y muchos son autolimitados. Sin embargo, ciertos problemas o lesiones de la piel requieren atención inmediata y un enfoque de diagnóstico exhaustivo, ya que representan una grave amenaza para la salud.

Los sarcoides, que son tumores, son notables por su comportamiento impredecible, y aunque parecen inofensivos al principio, pueden propagarse y causar mucho daño. El sarcoide es el tumor más común de los caballos, y es exclusivo del caballo.

Los sarcoides solo afectan la piel, a diferencia de algunos tumores de la piel, como los melanomas y los carcinomas de células escamosas que se diseminan ampliamente. Son causados ​​por un virus que se cree que ingresa a la piel a través de áreas traumatizadas y, como tal, puede ocurrir en sitios de mordeduras de piel o en heridas curativas.

Los sarcoides pueden presentarse en caballos de cualquier edad, pero la mayoría de los casos se desarrollarán inicialmente en caballos menores de 7 años. Aunque se han informado en casi todas las razas, los estudios genéticos han demostrado que algunas familias y razas de caballos pueden estar en mayor riesgo de desarrollar el tumor.

El tumor se desarrolla con mayor frecuencia en la cabeza, el cuello, las extremidades o el abdomen ventral. Las lesiones tumorales (de 1 cm a> 20 cm de diámetro) pueden ser solitarias o múltiples en número, y aparecen como áreas de piel engrosadas y sin vello, como crecimientos parecidos a la carne, como grandes masas firmes dentro de la piel, o como verrugas. como crecimientos

A diferencia de muchos otros tumores, los sarcoides no se propagan (hacen metástasis) a través del cuerpo, pero pueden crecer agresivamente en el sitio en el que se originan. Se desarrollan como las raíces de los árboles, proyecciones en la piel que superan con creces el tamaño de la masa visible o palpable. Estas "raíces" son en parte la razón por la cual los sarcoides son difíciles de curar.

Las lesiones, dependiendo de su ubicación, tipo y tasa de crecimiento, pueden tener poco impacto (además de ser una mancha cosmética) en el caballo afectado o, en casos graves, pueden provocar la pérdida del uso del caballo o su muerte.

Diagnóstico

Se puede hacer un diagnóstico tentativo por la apariencia característica del tumor, su ubicación y su historial de desarrollo.

Su apariencia puede ser muy similar a otras lesiones cutáneas, que incluyen, entre otras, carne orgullosa (tejido de granulación excesiva), carcinoma de células escamosas, habronemiasis, fibrosarcoma, melanoma intradérmico, tejido cicatricial y verrugas.

Un diagnóstico definitivo requiere que una biopsia de tejido sea obtenida y evaluada por un veterinario patólogo.

Tratamiento

El tratamiento se adapta al paciente, pero generalmente implica la extirpación quirúrgica de la lesión seguida de un tratamiento auxiliar de la piel circundante restante. Los tratamientos auxiliares incluyen

  • El uso de agentes antineoplásicos (por ejemplo, cisplatino) aplicados tópicamente o inyectados directamente en el tejido
  • Congelación del tejido con nitrógeno líquido (crioterapia)
  • Inyección del tejido con un estimulante inmunitario.
  • Terapia de radiación.

    A menudo se requiere una serie de tratamientos quincenales a mensuales para tener éxito. Es muy importante atacar el tumor de forma agresiva al inicio, ya que no hacerlo a menudo resulta en el crecimiento de un tumor sarcoideo más resistente.

    El tratamiento del tumor debe realizarse solo si el caballo tiene una vacuna contra el tétanos actual o si se la administran simultáneamente. También se pueden administrar antibióticos para prevenir la infección bacteriana durante la necrosis tumoral (muerte) y la cicatrización de heridas.

    La posibilidad de un resultado exitoso siempre aumenta si se inicia el tratamiento cuando el tamaño del tumor es pequeño. No espere y vea si el tumor desaparece por sí solo.

    Cuidados en el hogar

    El tipo de atención posterior al tratamiento que requiere un caballo se basa en la ubicación de la lesión y el método de tratamiento. Las heridas abiertas a menudo requieren vendajes para mantener el área limpia y protegida de las moscas, y los antibióticos tópicos pueden o no ser recomendados.

    Si el área está vendada, los vendajes generalmente deben cambiarse todos los días a días alternos, al menos inicialmente. También puede ser necesario limitar el caballo a un puesto para restringir su ejercicio. Esto es especialmente importante si la herida está sobre o adyacente a un área altamente móvil de la pierna o el cuerpo. El ejercicio solo prolonga la duración de la curación de este tipo de heridas. La inmovilización del área de la herida con una férula, además del vendaje, también puede ser necesaria en algunos casos.

    Las heridas que se suturan deben mantenerse limpias y secas durante 2 a 3 semanas. Las suturas o las grapas de la piel se retirarán a los 10 a 14 días. Las heridas que no están suturadas deben limpiarse la piel que las rodea una o varias veces al día para evitar la irritación por la descarga de líquido de la herida.

    La limpieza de la superficie de la herida abierta depende del método original de tratamiento. En algunos casos se requiere una limpieza muy suave con agua tibia, mientras que en otros casos está contraindicado.

    La continuación de los antibióticos orales o inyectables puede ser necesaria por un corto período de tiempo.

    Cuidado preventivo

    Actualmente no hay ningún método o vacuna disponible para prevenir la aparición de un sarcoide. El mejor consejo es asegurarse de que su caballo viva en un ambiente seguro para minimizar su probabilidad de sufrir una lesión en la piel que luego puede convertirse en un sitio de entrada para el virus.

    Los caballos que han tenido sarcoides anteriores corren el riesgo de desarrollar un sarcoide en el futuro. Siempre llame la atención de su veterinario sobre la presencia de masas de piel o cambios en el grosor de la piel, la textura de la piel o el pelaje de su caballo.

    Ver el vídeo: Sarcoide equino (Febrero 2020).